Sun 25 Sep 2005
Al Padre Pascual le estaban haciendo su cena de despedida por 25 años de trabajo en una Parroquia. Un polÃtico miembro de la comunidad fue invitado para dar un breve discurso. Como el polÃtico tardó en llegar, el sacerdote decidió dar unas palabras él mismo para llenar el tiempo.
Mi primera impresión de la Parroquia la tuve con la primera confesión que me tocó escuchar. Pensé que me habÃa enviado el Obispo a un lugar terrible, ya que la primera persona que se confesó me dijo que se habÃa
robado un televisor, que les habÃa robado dinero a sus papás, habÃa robado también en la empresa donde trabajaba, además de tener aventuras sexuales con la esposa de su jefe. También en ocasiones se dedicaba al
tráfico y a la venta de drogas. Y para finalizar, confesó que le habÃa trasmitido una enfermedad venérea a su propia hermana. Me quedé asombrado, asustadÃsimo… Pero cuando transcurrió un tiempo, fui conociendo más gente y vi que no eran todos asÃ… vi una parroquia llena de gente responsable, con valores, comprometida con su fe. Y asà he vivido los 25 años más maravillosos de mi sacerdocio”.
Justamente en este momento llegó el polÃtico, por lo que se le dió la palabra. Por supuesto, pidió disculpas por llegar tarde y empezó a hablar diciendo:
“Nunca voy a olvidar el primer dÃa que llegó el Padre a nuestra parroquia… De hecho, tuve el honor de ser el primero que se confesó con él…”.
Moraleja: nunca llegues tarde!
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